España sigue incrementando sus importaciones de langostinos de cultivo de países en desarrollo, contribuyendo así a la destrucción de los manglares y a la contaminación. Hoy 26 de julio, Día Internacional de los Manglares, pescadores, mariscadoras y ciudadanos de todo el mundo se manifiestan en contra de la destrucción provocada por la industria dedicada al cultivo de langostinos
Hoy 26 de julio, Día Internacional de los Manglares, pescadores, mariscadoras y ciudadanos de todo el mundo se manifiestan en contra de la destrucción provocada por la industria dedicada al cultivo de langostinos (1). En España, voluntarios de Greenpeace han montado en la Puerta del Sol de Madrid un gran panel en el que los ciudadanos/as pueden hacerse fotos como protectores de los manglares (colocando sus cabezas en orificios). Además y teniendo en cuenta el consumo de langostinos de cada persona, los voluntarios calculan la huella directa que ha provocado sobre los manglares.
Los manglares son bosques costeros que se encuentran entre los ecosistemas más valiosos y diversos del planeta. De hecho, son más productivos que los arrecifes de coral. Su principal amenaza es el cultivo de langostinos. Los bosques de manglar son talados para construir piscinas en las que se cultiva este manjar. Según la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, entre 1980 y 2000 se perdió un 25% de la superficie de manglares en todo el mundo (2).
Los manglares son, además, fundamentales en la protección de las zonas costeras frente a temporales y otros fenómenos climáticos. La destrucción causada por el reciente tsunami en el sudeste asiático o por el huracán Mitch en 1998 afectó en mucha mayor medida a las zonas que habían perdido sus bosques de manglar, aumentando sustancialmente el impacto humano de estas catástrofes.
Los impactos asociados al cultivo de langostinos no se restringen a la tala de manglares. A esto hay que sumar el uso intensivo de una amplia gama de productos químicos como antibióticos, fungicidas, pesticidas, la pesca destructiva de larvas de langostino y una huella humana brutal resultado del desplazamiento de miles de comunidades de pescadores y otros usuarios de los espacios costeros en todo el mundo.
Pese a que los impactos provocados por esta industria son bien conocidos desde hace años, los últimos datos confirman que España sigue aumentando sus importaciones y las previsiones indican que la tendencia continuará. La demanda de los países más ricos - EE UU, la UE y Japón - es el principal motor de esta expansión. "España es el principal importador europeo y, como tal, los consumidores españoles deben conocer el enorme impacto social y ambiental que se esconde detrás de uno de sus mariscos preferidos. Seguimos denunciando el sacrificio de ecosistemas enteros para satisfacer la demanda de un producto de lujo como los langostinos en los mercados europeo, japonés y estadounidense". -declaró Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.
Uno de los casos que llama la atención es el de Brasil. Este país ha aumentado espectacularmente su producción, pasando de producir tan sólo 3.600 toneladas en 1997 a 90.000 toneladas en 2003. En Brasil, el desarrollo de esta industria ha venido nuevamente asociado a problemas de contaminación, aparición de enfermedades y se han producido recientemente numerosos casos de violencia contra pescadores que han tratado de defender el manglar contra el avance de las piscinas para cultivar langostinos.
Una de las consecuencias de estos monocultivos industriales es la aparición de enfermedades. Este año se estima que la producción venezolana en el Estado de Zulia, que ha aumentado en los últimos años, está afectada en un 90% por el Síndrome de Taura, una enfermedad que en el pasado ya ha diezmado las producciones en diversos países. En Ecuador, desde hace más de un año, seis comunidades de la provincia de Guayas no disponen de agua potable debido a la extracción desmesurada de agua por parte de la granja de langostinos Exoporcity.
Un 99% de los langostinos cultivados en el mundo lo han sido en países en desarrollo. La destrucción del manglar debida a la instalación de las granjas de langostinos implica para la población local la pérdida de acceso a recursos de los que depende estrechamente: los manglares son zonas de pesca, de marisqueo, proporcionan leña y protegen la costa de la erosión.
Greenpeace se ha puesto en contacto con importadores y comercializadores de langostino cultivado en España, demandando información básica sobre las condiciones en las que estos han sido producidos. Greenpeace ha pedido conocer la ubicación de las granjas de cultivo, la existencia de autorizaciones para el desarrollo de esta actividad, la existencia de sistemas de tratamiento de efluyentes, el uso de una amplia gama de productos químicos o las condiciones laborales de los trabajadores de estas instalaciones. No hemos obtenido respuesta.
"Muchos consumidores ni siquiera saben que los langostinos que consumen provienen de su cultivo en piscinas y que esta actividad ha devastado uno de los ecosistemas más productivos en todo el mundo. Tras tres décadas de un elevadísimo impacto social y ambiental, los consumidores tienen derecho, al igual que las asociaciones que trabajan en defensa del medio ambiente, a contar con toda la información sobre el origen de los langostinos de cultivo que se venden en España. Con su silencio, la industria no hace sino darnos la razón", añadió Losada. www.ecoportal.net
Para más información: Sebastián Losada, responsable de Océanos de Greenpeace 91 444 14 00 ó 626 99 82 54
Prensa de Greenpeace: Laura Pérez, 91 444 14 00 ó 626 99 82 51
NOTAS
(1) El 26 de julio de 1998, Greenpeace participaba junto con FUNDECOL, una organización no gubernamental ecuatoriana, en la reforestación de una zona devastada por la instalación ilegal de una camaronera. Durante esta acción, el médico del Rainbow Warrior, el buque insignia de Greenpeace, murió de un ataque al corazón. Hoy, 5 años después, la expansión de la industria camaronera continúa, por lo que Greenpeace sigue pidiendo a los gobiernos de todo el mundo que actúen contra la destrucción que esta industria genera y a los consumidores que actúen de forma responsable y rechacen estos productos.
(2) FAO releases new global estimate of mangroves., 10 de marzo de 2003, disponible enhttp://www.fao.org/english/newsroom/news/2003/15020-en.html